lunes, 7 de mayo de 2012

EXPLOTACION MINERA INFANTIL

EXPLOTACION MINERA INFANTIL
La explotación minera infantil también se deriva del trabajo infantil en común.

En algún lugar en el mundo, en este preciso momento, en una mina o cantera, un niño 
trabaja arduamente. Es posible que esté trabajando bajo tierra, con un calor asfixiante y 
en plena oscuridad. Tal vez esté transportando cargas de carbón y minerales demasiado 
pesadas para su espalda, o picando piedra en una cantera con la sola ayuda de un martillo. 

Tal vez se encuentre expuesto a productos químicos tóxicos, explosivos y muy 

peligrosos. El dinero que gana es fundamental para asegurar que tanto él como su familia 
puedan satisfacer, al menos, sus necesidades más básicas. Hay más de un millón de niños 
como él en todo el mundo. Ellos son los niños que trabajan en minas y canteras y excavan 
para sobrevivir.

Si bien todas las formas de trabajo infantil son perjudiciales para los niños, los que 
trabajan en las minas y canteras corren mayor peligro ya que trabajan en condiciones que 
suponen un grave riesgo para su salud y bienestar, y les  exponen diariamente a graves 
lesiones o incluso a la muerte. 

 Sin la adecuada asistencia médica, las  lesiones y los problemas de salud que se 
produzcan durante su trabajo les dejarán secuelas para toda su vida. Por ejemplo, en las 
minas de piedras preciosas de Mererani, en Tanzania, los niños de apenas ocho o nueve 
años de edad bajan 30 metros bajo tierra para pasar entre siete y ocho horas diarias 
cavando en pasadizos estrechos, sin ventilación ni luz adecuada. Los derrumbes en los 

túneles son un peligro siempre presente. A veces, durante las explosiones, los niños se 

esconden en los túneles más profundos, con la esperanza de ser los primeros en encontrar 
las piedras preciosas que salen a la luz. Las “primas” que reciben por estos hallazgos son 
la única remuneración a la que pueden pretender. Debido  a los riesgos a que se exponen, 
muchos de esos niños sufren lesiones graves o pierden la vida.

A pesar de los continuados esfuerzos de muchos países por eliminar esta forma de 
trabajo infantil, todavía se pueden encontrar niños trabajando en minas y canteras en todo 
el mundo. El trabajo infantil es más habitual en explotaciones mineras o canteras de 
pequeña escala y artesanal, bajo tierra o a cielo abierto, en numerosos países de Asia, 
África y América Latina. Allí, los niños trabajan en la extracción y transformación de 
muchos tipos de minerales, en particular,  oro, plata, hierro, estaño, esmeralda, carbón, 
cromo, mármol y piedra. En  la actualidad, la mayoría  de estos niños no trabajan 
directamente para grandes compañías mineras, sino que puede que  trabajen para una 

pequeña empresa local minera o de extracción en cantera, o incluso con sus propias 

familias en pequeñas concesiones cercanas a minas más grandes. ! También es posible 
que trabajen en antiguas minas que fueron abandonadas por empresas multinacionales 
cuando la explotación minera a gran escala dejó de ser un negocio rentable.

Debido a que los ingresos que obtienen estos niños son cruciales para la supervivencia de 
toda su familia, la educación no representa una alternativa para ellos. En Nepal, tanto 
niñas como niños trabajan muchas horas al día en canteras. Sudha, por ejemplo, empezó a 
trabajar picando piedra cuando sólo tenía 12 años, con la esperanza de ganar algún dinero 
adicional para su familia. Su salario,  aunque escaso, representa ahora una parte 
importante de los ingresos familiares, y completa las pequeñas ganancias  que obtienen 
con la cría de ganado. En algunas ocasiones, el hermano, la hermana y los padres de 

Sudha, también trabajan picando piedra, en un esfuerzo por aumentar los pocos ingresos 

provenientes de su actividad agrícola. La suma de todos estos esfuerzos les proporciona 
1.400 rupias a la semana (alrededor de 20 dólares de Estados Unidos o 15 euros). 
 A pesar de que la escuela local se encuentra a sólo unos pasos de su casa, Sudha ni 
siquiera se plantea la posibilidad de estudiar. Aunque preferiría estar en la escuela, dice 
que en su caso ya es demasiado tarde para empezar. Cuando se le pregunta por qué 
continua realizando ese trabajo tan agotador y peligroso, Sudha suspira, mira al cielo y 
dice: "No hay alternativa". Para ella, éste es su destino, su función preestablecida en la 
vida. 
 No obstante, algunos creen que la vida de Sudha, y de cientos de miles de niños como 
ella, podría ser mejor. La OIT, mediante su Programa Internacional para la Erradicación 
del Trabajo Infantil (IPEC), trabaja en todo el mundo para garantizar que ningún niño 
tenga que trabajar tan duramente en una mina o cantera. 
  
Sin embargo, para lograr ese cambio, es  necesario un conocimiento profundo de la 

compleja naturaleza del problema. Muchos de estos niños trabajan en empresas pequeñas 

que no están reglamentadas y que a menudo  carecen de permiso de explotación. Sin 
información precisa sobre la magnitud del problema, resulta difícil adoptar medidas 
eficaces para solucionarlo. Además, muchas empresas mineras son dirigidas por familias 
y el dinero que éstas obtienen de la minería es lo que les permite sobrevivir. No se puede 
impedir que estos niños trabajen en minas y canteras sin proporcionar a sus familias 
fuentes de ingresos alternativas y adecuadas. Asimismo, los niños que abandonan el 
trabajo en minas y canteras deben tener acceso a una enseñanza de calidad, que les brinde 
verdaderas posibilidades de conseguir un buen empleo cuando t! erminen la escuela. Ésta 
es la única manera concreta de romper el círculo de pobreza del cual padecen sus 
comunidades. 
  Los proyectos experimentales llevados a  cabo en el marco del IPEC en Mongolia, 
Tanzania, Níger y los países andinos de América del Sur, han demostrado que la mejor 

manera de ayudar a los niños  que trabajan en minas y canteras consiste en trabajar 

conjuntamente con sus comunidades. Por ello, se ha ayudado a las comunidades mineras 
y de extracción en canteras a organizarse en cooperativas y mejorar así su productividad, 
por medio de la adquisición de maquinaria, esto permite eliminar o reducir la necesidad 
del trabajo infantil. También se les ha ayudado a crear y organizar sus propios servicios 
básicos, tales como escuelas y sistemas de agua potable y de saneamiento. Si bien los proyectos sobre el terreno pueden ayudar a los niños que trabajan en minas y 
canteras de una forma directa y práctica, sólo la concienciación mundial del problema 
puede movilizar el esfuerzo internacional necesario para erradicar por completo dicha 
práctica. 
Mientras tanto, en todo el mundo, miles  de niños siguen trabajando arduamente, 
excavando para sobrevivir. 
Este año, el Día mundial contra el trabajo infantil, el 12 de junio de 2005, se centrará en 
la grave situación en la que se encuentran los niños que trabajan en minas y canteras en 
todo el mundo. 




ESTADISTICAS DE LAS EDADES DE LOS NIÑOS ENCUESTADOS







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